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Grupo de Ciudadanos Independientes.
 

Cada cierto tiempo aparece una mujer para cada hombre y un hombre para cada mujer.
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Así es, cada cierto tiempo aparece una mujer para cada hombre y un hombre para cada mujer. Dios lo tiene organizado, lo mismo que la maduración de los melocotones o de las aceitunas. Todo está organizado. No existe una sola solterona en el pueblo más apartado que pueda decir con verdad que jamás tuvo un pretendiente; ella los rechazaría, pero la amaron y quisieron unirse a ella con carácter definitivo. Es el amor, y es la mayor fuerza que Dios ha puesto en el mundo. De modo que no existe ninguna desgracia amorosa que dure para toda la vida, no; Dios lo tiene organizado con tal sabiduría y perfección que cada cierto tiempo, un tiempo medido, aparece un nuevo objeto de amor con la intención de perdurar. Por tanto hay motivos sobrados para celebrar el día de San Valentín, esa jornada que les recuerda a los enamorados que deben manifestar sus sentimientos a quien veneran, y agradecerlo. Es un día para reflexionar sobre la profunda fuerza de entregarse a alguien para construir un mundo mejor en buena compañía. Los humanos se equivocan, Dios lo sabe, y por eso remedia los errores de los hombres varias veces a lo largo de la vida, para que el yerro anterior se resuelva en un acierto con el mismo ímpetu y la misma atracción imperecederos que se deseaban para la ocasión perdida. Mudan las formas externas pero el sentimiento íntimo hacia la pareja alcanzará hasta la eternidad; los enamorados se mirarán a los ojos y concentrarán en esa mirada el completo sentido de la vida que anhela continuar. Se trata de buscarlo, de insistir, de aprovechar las oportunidades que se presentarán, de saber elegir, que se trata de elegir lo trascendente más que lo pasajero. Así que hay que desear felicidad a los que aman, y ánimo amoroso a los que se afanan por encontrar la felicidad entregándose a la persona amada, y sin esperar recompensa. Porque Dios tiene previsto para nuestro bien a quién amar con toda intensidad con la certeza de que se encontrará una respuesta con la misma emoción infinita. (12-2-2012)