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Publicaciones, obras y reflexiones.

Datos biográficos.

Grupo de Ciudadanos Independientes.
 

Un encuentro salmantino.
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eliasSi días atrás aludíamos al encuentro con un escultor, ahora lo hacemos sobre un artista alicantino que reside en Salamanca, y que, lo mismo que el escultor realizó cuatro medallones para la Plaza Mayor, el pintor, Miguel Elías, ha tomado a dicha plaza como inspiración para su arte, tal como comprobamos en la fotografía que reproducimos, que refleja el ambiente y la estética del lugar. Veladores, el medallón de la enjuta, farolas en la galería, una cafetería entre tantas, y el público. La Plaza Mayor es un espacio urbano logrado, exitoso; es parte principal de la ciudad en todos los sentidos. ¿Por qué hablo de este pintor? Teníamos un encuentro de profesores en un edificio histórico del centro de la urbe, y el pintor nos obsequiaba con unas láminas que había dedicado a su ciudad de acogida. Era una satisfacción más en una tarde gozosa, llena de atenciones, en el Teatro Liceo. Después acompañaba al más veterano de los profesores  al Colegio Calatrava, a espaldas del convento de San Esteban, un recorrido por el arte y por la historia de una ciudad señera que sigue conmemorando el cincuentenario de la muerte del polémico Miguel de Unamuno. (17-5-2012)

 
Conferencia en el Colegio Buen Pastor.
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El jueves 10 de mayo de 2012, festividad de San Juan de Ávila, tuve la oportunidad y la satisfacción de impartir una conferencia en el Colegio Buen Pastor, de Sevilla, dentro de los actos de la semana de la ciencia que anualmente organiza dicha institución, uno de los primeros centros de enseñanza de España. El auditorio lo componían alumnos de tercero de secundaria, precisamente del mismo curso con el que conversé tres días antes en un instituto de Salamanca. Cuando en la introducción de mi conferencia comenté a los estudiantes que jornadas antes había estado en Castilla y León, una comunidad con mayor nivel educativo que en Andalucía, los alumnos me miraron denotando que sabían esa diferencia regional. Triste para Andalucía pero sabedores de que su colegio sí se encuentra, no ya entre los primeros de Andalucía sino entre los primeros de España. Les hablé de las expediciones científicas españolas en el siglo XVIII, unos datos históricos que mueven a insistir hoy en proyectos semejantes. Era de lamentar que días antes, en el diario "El Mundo", se daba la noticia del poco conocimiento de los españoles, en comparación con otros países europeos, respecto a sus compatriotas científicos. Cabe ahora señalar que el actual gobierno nacional ha reducido la inversión en ciencia, lo que jamás debe hacerse, sino muy al contrario. En conclusión, sobre todo comenté la expedición de Alejandro Malaspina, quien llevaba como director de las investigaciones de historia natural a un español de Guatemala, hijo de madrileño y cordobesa, una eminencia que sigue sirviendo de ejemplo a la juventud española si lo divulgamos. De Antonio Pineda, que es el nombre de este naturalista nacido en 1751, todavía quedan documentos inéditos que el Gobierno debería ocuparse de editar. Pineda, una admirable biografía, falleció en 1792 en la Isla de Luzón, en Filipinas, adonde había llegado con sus trabajos de exploración en las corbetas "Descubierta” y “Atrevida". Lamentablemente no pudo concluir el viaje, con sentimiento profundo de Malaspina y de todos los navegantes y científicos que lo acompañaban. Era la época de otros eminentes científicos como José Celestino Mutis, Fausto Elhuyar y el Sevillano Antonio de Ulloa, a quien Sevilla le tiene dedicada la calle en que nació (la foto ha sido tomada de Google Maps). 15-5-2012

 
Un chucho de mamá.
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alberto_churriguera-salamanca_plaza2La señora aburrida paseaba por el bulevar de la Milagrosa acompañando a un perro peluso, el cual, presumido y caprichoso aun con la correa al cuello, ladró a la paloma a la que obligó a volar, y así establecía la supremacía del chucho de mamá sobre la fauna del jardín. Dejé el bulevar, subí el Camino de las Aguas, y por el Paseo del Rollo llegué hasta el instituto donde un amigo, escultor de renombre, presentaba generosamente una exposición a estudiantes de tercero de secundaria, la edad más difícil. A su cuidado el profesor de plástica, enfadado con sus discípulos, a los que acusaba de impacientes y problemáticos. El artista octogenario, antes de explicar su obra, animaba a los estudiantes a encontrar su identidad y a seguir su vocación cada cual. La luz de mayo atravesaba los ventanales iluminando la estancia y motivando a la vida, y con más fuerza en las almas adolescentes. Algunas de las alumnas mostraban cierto disgusto porque el docente se quejara de la clase y lo hiciera público. Ahora bien, los alumnos estaban experimentando una vivencia inolvidable: la de conocer a un artista consagrado y compartir con él durante un rato su obra y sus explicaciones. El director del centro de enseñanza nos invitó a desayunar en la cafetería en la hora del recreo. Se trataba del profesor de informática, dinámico y con ganas de perfeccionar su instituto. Le sugerí que todas las aulas se rotularan con nombres de personajes que se irían grabando en la memoria de los alumnos de forma indeleble; una de las clases podría llevar el nombre del escultor Fernando Mayoral, el autor del medallón de la fotografía que se ubica en la Plaza Mayor de Salamanca en la misma fachada del Ayuntamiento. El personaje es el inmortal arquitecto Alberto de Churriguera, quien con ese espacio urbano obtuvo categoría universal. Nuestro amigo también ha esculpido los medallones de Carlos II, Lord Wellington y Tomás Bretón. Pedí permiso a los profesores para dirigir unas palabras a alumnos tan interesantes y los animé a llevarse bien con su preocupado profesor, con la seguridad de que ellos, españoles de la Generación de 2030, tendrán que construir un porvenir que ahora parece poco halagüeño, pero que ellos podrían conseguir que fuere optimista. Les expresé mi confianza en ellos y en sus profesores, y les aseguré que su Generación triunfaría. Con un inesperado aplauso me premiaron, así que gocé de acompañar al eximio escultor y compartir esos buenos momentos con la vida en el comienzo de su primavera (la foto ha sido tomada de wikipedia.org). 14-5-2012

 
Rajoy todavía mantiene la Alianza de Civilizaciones.
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El presidente del gobierno nos había asegurado que no se gastaría un euro más en asuntos prescindibles; y los de su propio partido, en distintas ocasiones, no recuerdo ahora mismo si el propio Rajoy también, se habían manifestado en contra de la tontería de la Alianza de Civilizaciones. Así que esperábamos que las idioteces se acabaran con el nuevo gobierno, pero no ha sido así: ahora resulta que esa denostada Alianza la sigue manteniendo Rajoy. O sea, irracional; es irracional que el presidente de gobierno continúe danto dinero para una idiotez. En los presupuestos de este año se continúa aportando dinero para esa mamarrachada. Vamos, no esperábamos de Rajoy tantos fallos, tanta timidez, tanta falta de coraje. Porque hay que tener coraje y firmeza para terminar definitivamente con pamplinas cuyo importe se debe dedicar, por ejemplo, a inversiones en obras públicas, y no vale el argumento de que en este año se aporta menos a la tontería que ideó el tonto anterior. Y  si Rajoy piensa que retirarse de esa estúpida alianza es portarse mal con Turquía –por eso reproducimos la fotografía de su primer ministro-, lo conveniente es averiguar las relaciones económicas que tenemos con Turquía, y estrechar lazos con ese país para incrementar nuestras exportaciones. Eso es lo que debe hacerse y sustitución de paparruchas, o sea de gastos superfluos, en una situación de extrema gravedad, porque España se hunde, y por tanto debe acabarse de una vez, como dice el propio Rajoy, con gastos prescindibles. ¡Es defraudante, pues, esta incongruencia si tenemos en cuenta las proclamas del gobierno! (las fotos han sido tomadas de diegoarmario.wordpress.com y belgeselizle.org). 11-5-2012
 
No quedará piedra sobre piedra.
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No quedará piedra sobre piedra. Es lo que me dijo el cura amigo cuando entrando ambos en la iglesia gótica en penumbra las magníficas vidrieras polícromas llenaban de hermosura luminosa el templo. ¿Qué le sucedía al buen párroco para que ante el admirable arte que él ha cuidado durante décadas, en este anochecer no le sugiriera más que destrucción? Le falta poco para jubilarse y, ¿saben qué es lo peor?, que su jefe, el obispo, no le ha dirigido ni una sola palabra sobre su próxima retirada de la actividad eclesiástica tras toda una vida dedicada a la iglesia. Por supuesto que este cura activo, competente y que ha ocupado todos sus días y todas sus horas al servicio de Dios no tiene sino que pensar en Él. Así es. Pero, bueno, todos necesitan una palabra de aliento, de ánimo, una señal de gratitud, de reconocimiento. Pero, nada, el obispo de esa diócesis que no mencionaré, y que no es Ávila, aunque la fotografía que reproducimos es de una vidriera de la catedral de dicha ciudad, es un malage. Parece que el amor de Dios que proclama excluye a mi amigo cura, y, claro, el sacerdote a punto de cumplir setenta y cinco años está frustrado, desencantado. Y como de vez en cuando hablamos de política, miren por dónde que además ahora también le duele el mal gobierno. Al párroco, que es hombre de coraje, le hierve la sangre viendo la debilidad de Rajoy. Con todo, no debemos dejarnos llevar del fastidio que producen los malos jefes y los gobernantes pusilánimes. Así es la vida, y lo que no debemos es dejarnos influir por los incompetentes. Hemos de insistir en mantener y defender nuestros principios, y, más aún, ponerlos en práctica, pase lo que pase. Si el mundo se acaba el 21 de diciembre de 2012, hasta las 12 de la noche del 20 de diciembre tenemos que continuar obrando según nuestros criterios y poniendo entusiasmo en lo que hacemos. En fin, que nos vayamos al cielo con entusiasmo. Así se nos abrirán las puertas y nos felicitarán, ya que allá no se puede entrar alicaído, porque entonces previamente habríamos de superar un período de adaptación. En el Cielo no hay ni un malage ni un enfadado. Éstos están o provisionalmente en el purgatorio o definitivamente en el infierno. Por cierto, hablando de sentirse a gusto, cuando conversamos el cura se fuma un cigarro de vez en cuando junto al jardín trasero del templo, que fue camposanto, y no ha perdido todavía una atmósfera especial que se puede percibir en los que fueron cementerios. Y quien tenga duda de esto puede ubicarse en Sevilla en dos lugares donde detectará esa atmósfera particular. Un lugar es la plaza trasera de la Iglesia Parroquial de San Juan de la Palma; otro, la trasera de la Iglesia de San Lorenzo. Perviven allí unas sensaciones muy diferentes a las que se notan en los atrios de ambas iglesias (la foto ha sido tomada de hispanismo.org). 10-5-2012
 
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